Los
cartuchos de tinta y tóner son productos altamente contaminantes, que
pueden generar graves problemas medioambientales si no se reciclan
adecuadamente después de usarlos.
No solo las carcasas de
estos consumibles, fabricadas en plástico no degradable, si no la tinta y el
polvo que contienen en su interior, están
creados a bases de compuestos químicos que si no son tratados por un gestor de residuos pueden contaminar
la tierra y el agua.
Estos compuestos contienen aceites derivados del petróleo, metales pesados como cobre y el bario, materiales
para las coloraciones como el EDTA, venenos como el dióxido de titanio,..etc.
Es
preciso ser conscientes sobre las consecuencias negativas que puede tener sobre
nuestro planeta y nuestra salud tirar un cartucho de tinta o tóner a la basura.
Por este motivo necesitan
ser destruidos, reciclados o reutilizados siguiendo varias pautas o parámetros
que marcan las directivas europeas y sus normas de desarrollo españolas.
Desde agosto de 2018 ha
entrado en vigor una nueva normativa europea que obliga a reciclar los tóneres
y cartuchos de tóner con partes eléctricas , los asimila a residuos
electrónicos, y por lo tanto esta prohibido tirarlos a la basura.
Reciclar los cartuchos de
tinta y tóner que consumimos ya no es una opción personal de cuidado del medio
ambiente y se ha convertido en una norma de obligado cumplimiento.
Tanto fabricantes como mayoristas y distribuidores están obligados
a recoger y gestionar los cartuchos de tinta o tóner de manera
eficiente.
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